LaRealidad

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ALTO LA GUERRA CONTRA LOS ZAPATISTAS

3 ene. 2017

Palabras del #EZLN en la clausura de la Segunda Etapa del Quinto Congreso del #CNI

Palabras del EZLN en la clausura de la Segunda Etapa del Quinto Congreso del CNI

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.

PRIMERO DE ENERO DEL 2017.

Hermanas y hermanos del Congreso Nacional Indígena:

Compañeras, compañeros y compañeroas de la SEXTA nacional e internacional:

Pueblos de México y el mundo:

  Hace 23 años nos alzamos en armas contra el olvido.

  La indignación y la desesperación nos obligaron a disponernos a morir para vivir,

  Para vivir de la única forma que vale la pena vivir, con libertad, con justicia, con democracia.

  El pueblo de México nos miró y nos habló, nos dijo que nuestra lucha y nuestras demandas son justas, pero que no está de acuerdo con la violencia.

  Conforme se fueron conociendo las condiciones inhumanas de nuestra vida y nuestra muerte, en todas partes se estuvo de acuerdo en que las causas de nuestro alzamiento no se podían cuestionar, aunque sí la forma en que se manifestó nuestra inconformidad.

  Ahora las condiciones del pueblo de México en el campo y la ciudad están peor que hace 23 años.

  La pobreza, la desesperación, la muerte, al destrucción, no son sólo para quienes poblaron originalmente estas tierras.

  Ahora la desgracia alcanza a todas y a todos.

  La crisis afecta también a quienes se creían a salvo y pensaban que la pesadilla era sólo para quienes viven y mueren abajo.

  Gobiernos vienen y van, de diferentes color y banderas, y lo único que hacen es empeorar la cosas.

  Con sus políticas, los único que hacen es que la miseria, la destrucción y la muerte lleguen a más y más gente.

  Ahora nuestras hermanas y hermanos de las organizaciones, barrios, naciones, tribus, y pueblos originarios, organizados en el Congreso Nacional Indígena, han decidido gritar su YA BASTA.

  Han decidido que no van a permitir que se siga destruyendo nuestro país.

  Han decidido no dejar que el pueblo y su historia mueran por la enfermedad que es el sistema capitalista.

  Un sistema que, en todo el mundo, explota, despoja, reprime y desprecia a los seres humanos y a la naturaleza.

  El Congreso Nacional Indígena ha decidido luchar para sanar nuestros suelos y nuestros cielos.

  Y lo han decidido hacer por los caminos civiles y pacíficos.

  Sus causas son justas, innegables.

  ¿Quién les cuestionará ahora el camino que han elegido y al que nos están llamando a todas, a todos, a todoas?

  Si no se respeta, si no se saluda, si no se apoya su lucha y el camino que siguen, entonces ¿qué mensaje dan como sociedad?, ¿qué caminos le dejan a la indignación?

  Hace 23 años iniciamos nuestro alzamiento, pero nuestro camino era excluyente, no podían participar todas, todos.

  Ahora, el Congreso Nacional Indígena nos llama a una lucha en que podemos participar todos, todas; sin importar la edad, el color, el tamaño, la raza, la religión, la lengua, la paga, el conocimiento, la fuerza física, la cultura, la preferencia sexual.

  Quienes viven, lucha y mueren en el campo y en ciudad tienen ahora un camino de lucha donde se unen con otras y otros.

  La lucha a la que nos llama y nos invita el Congreso Nacional Indígena es una lucha por la vida con libertad, con justicia, con democracia, con dignidad.

  ¿Quién se atreve a decir que es una lucha mala?

  Es la hora de que todo el pueblo trabajador, junto con los pueblos originarios, cobijados por la bandera del Congreso Nacional Indígena, que es la bandera de los originarios, se unan en esta lucha que es para quienes no tienen nada, más que dolor, rabia y desesperación.

  Es la hora de los pueblos, de todos, del campo y de la ciudad.

  Eso es lo que nos está diciendo el Congreso Nacional Indígena.

  Nos está diciendo de que ya basta de esperar que otros u otras quieran decirnos qué hacer y cómo, que nos quieran mandar, que nos quieran dirigir, que nos quieran engañar con promesas y mentiras descaradas.

  Nos está diciendo que cada quien en su lugar, con su modo, con sus tiempos, se mande a sí mismo, misma; que los mismos pueblos se dirijan a sí mismos, que no más mentiras, que no más engaños, que no más políticos que sólo ven su trabajo de gobierno como una riqueza de robar, de traicionar, de venderse.

  Nos está diciendo que hay que luchar por la verdad y la justicia.

  Nos está diciendo que hay que luchar por la democracia, que quiere decir que mismo pueblo manda.

  Nos está diciendo que hay que luchar por la libertad.

  Son sabedoras y sabedores quienes están en el Congreso Nacional Indígena.

  Llevan siglos resistiendo y luchando por la vida,

  Saben de resistencia, saben de rebeldía, saben de lucha, saben de vida.

  Saben quién es el responsable de los dolores que azotan a todas y a todos, en todas partes, todo el tiempo.

  Al Congreso Nacional Indígena, por esta lucha que hoy emprende, lo van a atacar, lo van a calumniar, lo van a querer dividir, lo van a querer comprar.

  Van a buscar por todos los medios que se rindan, que se vendan, que claudiquen.

  Pero no van a poder.



  Llevamos más de 20 años de conocernos personalmente, y más de 500 años de conocernos en destrucción, en muerte, en desprecio, en robo, en explotación, en historia.

  Su fortaleza, su decisión, su compromiso, no viene de sí mismos, de sí mismas.

  Viene de las organizaciones, barrios, naciones, tribus y pueblos originarios en los que nacieron y se formaron.

  Nosotras, nosotros, zapatistas, nos preparamos 10 años para iniciar nuestra lucha un primero de enero hace 23 años.

  El Congreso Nacional Indígena se preparó 20 años para llegar a este día y mostrarnos un buen camino.

  Si lo seguimos o no, ya será decisión de cada quien.

  El Congreso Nacional Indígena va a hablar con verdad, va a escuchar con atención.

  No es juego su lucha del Congreso Nacional Indígena.



  Ellas y ellos nos han dicho que van por todo, para todas y para todos.

  Y eso quiere decir que:



  Van por el respeto de los derechos humanos.

  Van por la liberación de todas y todos los presos políticos.

  Van por la presentación con vida de las desaparecidas y desaparecidos.

  Van por la justicia para quienes han sido asesinados,

  Van por verdad y justicia para los 46 ausentes de Ayotzinapa.

  Van por apoyo a los campesinos y respeto a la madre tierra.

  Van por una vivienda digna para todos los de abajo.

  Van por alimentación suficiente para todos los desamparados.

  Van por trabajo digno y salario justo para los trabajadores del campo y de la ciudad.

  Van por salud completa y gratuita para todos los trabajadores.

  Van por educación libre, gratuita, laica y científica.

  Van por la tierra para quien la trabaja.

  Van por las fábricas para los obreros y obreras.

  Van por las tiendas y bancos para los empleados y empleadas.

  Van por el respeto al comercio ambulante, y al pequeño y mediano comercio.

  Van por el transporte público y comercial para quienes conducen los vehículos.

  Van por el campo para los campesinos.

  Van por la ciudad para los ciudadanos.

  Van por el territorio para los pueblos originarios.

  Van por la autonomía.

  Van por la autogestión.

  Van por el respeto a toda forma de vida.

  Van por las artes y las ciencias.

  Van por la libertad de pensamiento, de palabra, de creación.

  Van por la libertad, la justicia y la democracia para el México de abajo.

  A eso nos están llamando.

  Cada quien podrá decidir si esa lucha es buena, si es buena esa idea, si responde o no al llamado que hacen.

  Nosotras, nosotros como zapatistas que somos, respondemos: sí vamos con ustedes, sí vamos con el Congreso Nacional Indígena.

  Veremos las formas de apoyarlos con toda nuestra fuerza.

  Los apoyaremos porque la lucha que ustedes proponen, hermanas y hermanos del Congreso Nacional Indígena, es tal vez la última oportunidad de que estos suelos y estos cielos no desaparezcan en medio de la destrucción y la muerte.

  Así que sólo tenemos que decirles:

  Escuchen el corazón, el dolor y la rabia que hay en todos los rincones de este país.

  Caminen y que retiemble en sus centros la tierra con sus pasos.

  Que se asombren estos suelos mexicanos.

  Que los cielos los miren con sorpresa y admiración.

  Que los pueblos del mundo, en la decisión y firmeza de ustedes, aprendan y se animen.

  Y sobre todo, no importa qué pase ni todo lo que tienen en contra, no importa que los ataquen de todas las formas, como quiera no se rindan, no se vendan, no claudiquen.

¡LIBERTAD!

¡JUSTICIA!

¡DEMOCRACIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

A nombre de las mujeres, hombres, niños y ancianos del EZLN.


Subcomandante Insurgente Moisés.

México, enero del 2017.

2 ene. 2017

¡Y RETEMBLÓ!, INFORME DESDE EL EPICENTRO…#CNI #EZLN

A los Pueblos Originarios de México

A la Sociedad Civil de México y del Mundo

 A la Sexta Nacional e Internacional

A los Medios Libres de Comunicación

Hermanos, hermanas

Es el momento de los pueblos, de sembrarnos y reconstruirnos. Es el momento de pasar a la ofensiva y es este el acuerdo que se dibuja en nuestros ojos, en los individuos, en las comunidades, en los pueblos, en el Congreso Nacional Indígena; es tiempo de que la dignidad gobierne este país y este mundo y a su paso florezcan la democracia, la libertad y la justicia.

Damos a conocer que en la segunda etapa del V CNI evaluamos minuciosamente el resultado de la consulta a los pueblos que somos el Congreso Nacional Indígena y que tuvo lugar los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2016, en los cuales de todos los modos, las formas y las lenguas que nos representan en la geografía de este país emitimos acuerdos de asambleas comunales, ejidales,  de colectivos, municipales, intermunicipales y regionales, que una vez más nos llevan a entender y asumir con dignidad y rebeldía la situación por la que atraviesa nuestro país, nuestro mundo.

Saludamos los mensajes de apoyo, de esperanza y de solidaridad que dieron intelectuales, colectivos y pueblos que reflejan esperanza ante nuestra propuesta a la que denominamos “Que Retiemble en Sus Centros la Tierra” y que hicimos pública en la primera etapa del V CNI, saludamos también las voces críticas, muchas de ellas con argumentos fundamentalmente racistas, que reflejan una indignación rabiosa y desprecio por pensar en que una mujer indígena pretenda no sólo contender en una elección presidencial, sino plantear cambiar realmente, desde abajo, a este dolido país.

A todos ellos, les decimos que en efecto retembló la tierra y nosotros con ella, y que pretendemos sacudir la conciencia de la nación, que en efecto pretendemos que la indignación, la resistencia y la rebeldía figuren en las boletas electorales del 2018, pero que no es nuestra intención competir en nada con los partidos y toda la clase política que aun nos debe mucho; cada muerto, desaparecido, encarcelado, cada despojo, cada represión y cada desprecio. No nos confundan, no pretendemos competir con ellos porque no somos lo mismo, no somos sus palabras mentirosas y perversas. Somos la palabra colectiva de abajo y a la izquierda, esa que sacude al mundo cuando la tierra retiembla con epicentros de autonomía, y que nos hacen tan orgullosamente diferentes que:

Mientras el país está sumergido en el miedo y el terror que nace entre miles de muertos y de desaparecidos, en los  municipios de la montaña y costa de Guerrero nuestros pueblos han creado condiciones de seguridad y justicia verdadera; en Santa María Ostula, Michoacán, el pueblo Nahua se ha unido con otras comunidades indígenas para mantener la seguridad en manos de los pueblos, en donde el epicentro de la resistencia es la asamblea comunal de Ostula, garante de la ética de un movimiento que ha permeado ya los municipios de Aquila, Coahuayana, Chinicuila y Coalcomán. En la meseta purépecha la comunidad de Cherán ha demostrado que con organización, sacando a los políticos de su estructura del mal gobierno y ejerciendo sus propias formas de seguridad y gobierno se puede no sólo construir la justicia, sino que al igual que en otras geografías del país sólo desde abajo, desde la rebeldía se reconstruyen nuevos pactos sociales, autónomos y justos, y no dejamos ni dejaremos de construir desde abajo la verdad y la justicia negada para los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecidos, los 3 compañeros estudiantes que fueron asesinados y los compañeros heridos, todos por el narco gobierno mexicano y sus fuerzas represivas. Mientras tanto los malos gobiernos criminalizan la lucha social, la resistencia y la rebeldía, persiguiendo, acosando, desapareciendo, encarcelando y asesinando a hombres y mujeres cabales que luchan por causas justas.
Mientras la destrucción alcanza todos los rincones del país, sin conocer límites alejando la pertenencia a la tierra y a lo sagrado, el pueblo Wixárika, junto con los comités en defensa de la vida y del agua del altiplano potosino han dado muestra de que se puede defender un territorio, su medio ambiente y equilibrios con base en reconocerse uno con la naturaleza, con una visión sagrada que renueva cada día los vínculos ancestrales con la vida, la tierra, el sol y los antepasados, abarcando 7 municipios en el territorio sagrado ceremonial de Wirikuta en San Luis Potosí.
Mientras los malos gobiernos deforman las políticas del Estado en materia educativa poniéndola al servicio de las corporaciones capitalistas para que ésta deje de ser un derecho, los pueblos originarios crean primarias, secundarias, bachilleratos y universidades con sistemas educativos propios, basados en la protección de nuestra madre tierra, en la defensa territorial, en la producción, en las ciencias, en las artes, en nuestras lenguas y pese a que la mayoría de esos procesos crecen sin apoyo de ningún nivel del mal gobierno, está al servicio de todas y todos.
Mientras los medios de comunicación de paga, voceros de quienes prostituyen cada una de las palabras que difunden y engañan manteniendo dormidos a los pueblos del campo y la ciudad, haciendo pasar por delincuentes a quienes piensan y defienden lo que es suyo y siempre son los malos, los vándalos, los inadaptados. En tanto que los que viven de la ignorancia y la enajenación son los socialmente bien, y los que oprimen, reprimen, explotan y despojan son siempre los buenos, los que merecen ser respetados y gobernar para servirse. Y mientras eso pasa los pueblos han hecho medios propios de comunicación ideando formas diversas para que la conciencia no sea opacada por la mentira que los capitalistas imponen, usándolos además para fortalecer la organización de abajo, de donde nace cada palabra verdadera.
Mientras la “democracia” representativa de los partidos políticos se ha convertido en una burla a la voluntad popular, en la que los votos se compran y se venden como una mercancía más y se manipula por la pobreza en la que los capitalistas mantienen a las sociedades del campo y de las ciudades, los pueblos originarios siguen cuidando y fortaleciendo formas de consensos y asambleas como órganos de gobierno en las que la voz de todos y todas se hacen acuerdos profundamente democráticos, abarcando regiones enteras a través de asambleas que versan en torno a los acuerdos de otras asambleas y estas a su vez surgen de la voluntad profunda de cada familia.
Mientras los gobiernos imponen sus decisiones en beneficio de unos cuantos, suplantando la voluntad colectiva de los pueblos, criminalizando y reprimiendo a quien se oponga a sus proyectos de muerte que imponen sobre la sangre de nuestros pueblos como es el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, fingiendo que consultan mientras imponen su muerte, los pueblos originarios tenemos los modos y las formas constantes de consulta previa, libre e informada por pequeña o grande que ésta sea.
Mientras que con sus reformas privatizadoras los malos gobiernos entregan la soberanía energética del país a los intereses extranjeros y los altos costos de la gasolina delatan la mentira capitalista que sólo traza caminos para la desigualdad y la respuesta rebelde de los pueblos indígenas y no indígenas de México, que los poderosos no podrán ocultar ni callar; los pueblos hacemos frente y luchamos por detener la destrucción de nuestros territorios por el fracking, los parques eólicos, minería, los pozos petroleros, gaseoductos y oleoductos en estados como Veracruz, Sonora, Sinaloa, Baja California, Morelos, Oaxaca, Yucatán y todo el territorio nacional.
Mientras los malos gobiernos imponen una alimentación tóxica y transgénica a todos los consumidores del campo y las ciudades, los pueblos Mayas mantienen una lucha incansable por detener la siembra de transgénicos en la península de Yucatán y en todo el país por conservar la riqueza genética ancestral, que además significa nuestra vida y organización colectiva y la base de nuestra espiritualidad.
Mientras la clase política sólo destruye y promete, los pueblos construimos no para gobernar sino para existir con autonomía y libre determinación.
Nuestras resistencias y rebeldías constituyen el poder de abajo, no ofrecen promesas ni ocurrencias, sino procesos reales de transformación radical en la que participan todas y todos y que son tangibles en las diversas y enormes geografías indígenas de esta nación. Es por eso que como Congreso Nacional Indígena, reunidos en este V Congreso 43 pueblos de este país, ACORDAMOS nombrar un Concejo Indígena de Gobierno con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018.

Es por eso que el CNI como la Casa de Todos los Pueblos somos los principios que configuran la ética de nuestra lucha y en la que caben todos los pueblos originarios de este país, esos principios en los que se aloja el Concejo Indígena de Gobierno son:

Obedecer y no mandar

Representar y no suplantar

Servir y no servirse

Convencer y no vencer

Bajar y no subir

Proponer y no imponer

Construir y no destruir

Es lo que hemos inventado y reinventado no por gusto, sino como la única forma que tenemos de seguir existiendo, es decir esos nuevos caminos sacados de la memoria colectiva de nuestras formas propias de organización, son producto de la resistencia y la rebeldía, del hacer frente cada día a la guerra que no ha parado y que no ha podido acabar con nosotros. En esas formas no sólo ha sido posible trazar el camino para la reconstitución integral de los pueblos, sino nuevas formas civilizatorias, esperanzas colectivas que se hacen comunitarias, municipales, regionales, estatales y que están dando respuestas precisas a problemas reales del país, lejos de la clase política y su corrupción.

Desde este V Congreso Nacional Indígena llamamos a los pueblos originarios de este país, a los colectivos de la Sexta, a los trabajadores y trabajadoras, frentes y comités en lucha del campo y las ciudades, a la comunidad estudiantil, intelectual, artística y científica, a la sociedad  civil no organizada y a todas las personas de buen corazón a cerrar filas y pasar a la ofensiva, a desmontar el poder de arriba y reconstituirnos ya nos sólo como pueblos, sino como país, desde abajo  y a izquierda, a sumarnos en una sola organización en la que la dignidad sea nuestra palabra última y nuestra acción primera. Los llamamos a organizarnos y parar esta guerra, a no tener miedo a construirnos y sembrarnos sobre las ruinas dejadas por el capitalismo.

Es eso lo que nos demanda la humanidad y nuestra madre que es la tierra, en ello encontramos que es el tiempo de la dignidad rebelde y que materializaremos convocando a una asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México en el mes de Mayo de 2017 y desde este momento tenderemos puentes a los compañeros y compañeras de la sociedad civil, los medios de comunicación y los pueblos originarios para hacer retemblar en sus centros la tierra, vencer el miedo y recuperar lo que es de la humanidad, de la tierra y de los pueblos, por la recuperación de los territorios invadidos o destruidos, por la presentación de los desaparecidos del país, por la libertad de todas y todos los presos políticos, por la verdad y la justicia para los asesinados, por la dignidad del campo y de la ciudad. Es decir, no tengan duda, vamos por todo, pues sabemos que tenemos enfrente quizá la última oportunidad como pueblos originarios y como sociedad mexicana de cambiar pacífica y radicalmente nuestras formas propias de gobierno, haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.

Desde Oventik, Territorio Zapatista, Chiapas, México

Nunca Más un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

30 dic. 2016

#EZLN Las Artes y las Ciencias en la historia del (neo) Zapatismo

28 de diciembre del 2016.

  La noche de ayer, les platicaba del desbarajuste interplanetario que había desatado la pregunta “¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?

  Ok, me excedí con eso de “interplanetario”.  Debí decir: el desbarajuste que en el microcosmos del zapatismo había provocado la pregunta hecha por la jóvena Rosita al Subcomandante Insurgente Moisés.

  Aunque creo que es evidente, no sobra el aclarar que la respuesta que el SubMoy le dio a la jovencita zapatista fue la misma que, tal vez, no sé, es probable, es un supositorio, ha dado combustible al avance de la ciencia desde sus inicios: “No sé”.

  Ahora pienso que, seguramente, la jovena sabía que ésa era la respuesta, pero esperaba que el SubMoy entendiera que, dentro de la flor, había una pregunta más grande.

  El SubMoy, ahora lo sabemos porque estamos aquí, en este encuentro, sabía que la respuesta “No sé”, no sólo era insuficiente, sino que sería inútil si no llevaba a otras preguntas.

  Ahora él les platicará lo que es, como quien dice, el contexto de la pregunta… y de su respuesta.

  A mí me toca ahora platicarles brevemente algo de la prehistoria de esa pregunta y de esa respuesta.

  Las artes y las ciencias antes del inicio del alzamiento, al interior del ezetaelene, tenían un universo muy reducido y una historia breve: ambas, ciencias y artes, tenían un motivo, una dirección, una razón impuesta: la guerra.

  Primero en los campamentos guerrilleros, luego en los cuarteles y después en las comunidades, las artes se limitaban a la música, la poesía y algo de dibujo y pintura, todas con mensajes revolucionarios exclusivamente.  Claro, no era raro que de pronto se colaran canciones de amores y desamores, corridos, rancheras, y hasta alguna balada de Juan Gabriel, pero eso era en la clandestinidad dentro de la clandestinidad.

  El cine o la cinematografía tenía como sala exclusiva o “vip”, nuestra imaginación.  Uno de los insurgentes nos contaba siempre la misma película, pero hallaba el modo de modificarla en cada ocasión, o de mezclarla con otras.  Así fue como vimos el original y varios “remakes” de “Enter the Dragon”, con Bruce Lee en el único papel, porque el compa se pasaba horas explicándonos los movimientos y golpes.  Esto siguió hasta que, con una pequeña planta de luz y un pesado y estorboso proyector de 16 milímetros, vimos una película vietnamita que creo se llamaba “Punto de Enlace” o algo así, y que, por supuesto, sólo estaba en el idioma original, así que con imaginación le poníamos diálogos en español y hacíamos otra película de la película original.  No estoy seguro, pero creo eso se llama “intervención artística”.

  Llamo la atención sobre esto, porque creo fue la primera vez que confluyeron las ciencias y las artes en un campamento zapatista.  Y por las ciencias no me refiero al generador portátil y al proyector, sino a las palomitas de maíz, que alguien tuvo a bien incluir en el envío del aparato y la película.

  Por supuesto que nos atascamos de maíz palomero al grito de “comer hoy o morir mañana”, y al otro día casi se cumple la consigna: desde la madrugada, con una diarrea colectiva, el batallón insurgente entero dejó el paraje como si una piara de jabalíes se hubiera asentado ahí.  Nos consolamos después, pensando que era una muestra de guerra bacteriológica.  Moraleja: tengan cuidado con las consignas.

  El contacto con los pueblos, amplió ese limitado horizonte: en las celebraciones, los compas establecían horarios para “el programa cultural”, decían, y “para la fiesta”.  Así, en un horario que se fue acortando con los años, se declamaban poesías, se leían pensamientos y se cantaban canciones, todo de lucha.  Paulatinamente, “la fiesta” fue ampliando su duración y calidad.  En ese horario era donde se bailaba y se cantaba lo que estaba de moda en esa época.  Las músicas digamos “comerciales”, a su vez, empezaron a ser desplazadas por la producción local.  Primero, cambiando las letras de las canciones; después componiendo también la música.

  Los bailes cambiaron: de las filas enfrentadas, al baile de parejas.  Originalmente, en los bailes de los pueblos, se ponían dos líneas: una de mujeres y, enfrente, una de hombres.  Esto tenía su razón de ser: con la línea desplegada de las mujeres, las mamaces podían controlar a sus hijas, y ver si se escapaban o se mantenían en el balanceo continuo de “La del moño colorado”.  Posteriormente, poco a poco y después de acaloradas asambleas, se permitió el baile de parejas, aunque con el mismo ritmo.  Pero la línea pesaba, así que era común ver a una pareja bailando, pero con ella mirando a un costado y él mirando al lado contrario.  El teatro, o “seña”, era muy esporádico.  Los dibujos y pinturas de los periódicos murales de montaña, se mudaron a las comunidades, pero los temas se mantuvieron.

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  Si les parece que la actividad artística era rala, la científica era prácticamente nula (porque el libro de Isaac Asimov, que el finado cargaba en su mochila, no cuenta como ciencia).  Para el contacto con la naturaleza, usábamos los conocimientos de las comunidades, es decir, nos limitábamos a conocer hechos, sin saber la explicación o, explicándolos de acuerdo a los cuentos y leyendas que circulaban en las comunidades.

  Por ejemplo, el tiempo de lluvia y las etapas de la siembra.  Había datos empíricos que indicaban que iba a llover o que no, y estadísticamente funcionaba.  En los campamentos de montaña, por ejemplo, cuando los mosquitos aumentaban en número y agresividad, quería decir que iba a llover.  Claro, también teníamos barómetros y altímetros, pero los zancudos eran más precisos.  Si nos hubieran preguntado entonces cuál era la relación entre los mosquitos y la lluvia, hubiéramos respondido “no sé”, pero no hubiéramos ido más allá, y sabíamos que lo que correspondía era poner los techos de plástico o apurarse a llegar al pueblo o al campamento, y no hacer investigaciones científicas.

  Lo más científico que se hacía era calcular energía y trayectorias de bala, resistencia de materiales (porque había que saber dónde protegerse de los disparos del enemigo), alinear miras telescópicas, fabricación de artefactos explosivos, y “navegación terrestre” con el uso de mapas, altímetros y el clisímetro, para lo cual era necesario estudiar lo básico de trigonometría, álgebra y cálculo.  Estábamos por aprender a usar el sextante, para poder orientarnos de noche, pero no llegamos a tanto.  Y no era necesario, porque los compas de los pueblos conocían tan bien el terreno, que no necesitaban ninguna máquina para orientarse.  Y podían “predecir” fenómenos naturales a partir de otros, o de usos y costumbres.

  El mundo estaba habitado entonces por personajes mágicos, con el Sombrerón y Xpaquinté recorriendo los caminos reales, picadas y caminos de extravío, y sentándose con nosotras, nosotros, en los campamentos insurgentes de las montañas del sureste mexicano.

  En medicina se aplicaban dos métodos fundamentales.  Como no sabíamos de la existencia de la cura con cuarzos, el biomagnetismo o cosas parecidas con igual rigor científico, entonces recurríamos a la sugestión impuesta o a la autosugestión.  Como no pocas veces no teníamos medicinas, si teníamos fiebre, nos decíamos y repetíamos: “no tengo fiebre, todo está en mi cabeza”.  A ustedes les provocará risa tal vez, pero el finado SupMarcos contaba que él enfrentó varios casos de salmonelosis con ese método.  “¿Y funcionaba?”, le preguntamos en esa ocasión.  Él respondió con su acostumbrada modestia: “Pues mírenme, estoy vivo y más hermoso que nunca”.  Bueno, eso fue antes de que le diéramos muerte.

  Cuando sí teníamos medicina, usábamos el método científico del “ensayo y el error”.  Es decir, alguien se enfermaba, le dábamos una medicina, si no se curaba, otra diferente, y así, hasta que le atináramos o la enfermedad, seguramente aburrida del método, cedía.

  Otro método científico de cura era el llamado “escopetazo”.  Si alguien tenía síntomas de una infección, le dábamos un antibiótico de amplio espectro.  Casi siempre se curaba y, claro, quedaba químicamente puro, con lo mínimo para sobrevivir hasta la próxima infección.

  Años después, cuenta el finado, los tratamientos médicos que dictaba se basaban en estadística simple: en montaña, tales y tales síntomas se curan con tales medicamentos en el x % de los casos; si en una tropa de X número de combatientes, tantos se enferman con tales síntomas, hay x % de probabilidades de que se trate de la misma enfermedad.

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  Una anécdota de montaña, contada también por el difunto SupMarcos hace años, puede servir para contrastar con el ahora que les mostramos: contaba el finado que, en una exploración en lo profundo de la Selva Lacandona, una sección insurgente de infantería quedó lejos del campamento base, viéndose obligada a pernoctar sin más cobijo que las copas de los árboles y las hojas de las plantas; hicieron una fogata para ver si podían asar una víbora nauyaca que era lo único que habían podido cazar.  El SupMarcos entonces no era “sup”, sino teniente insurgente de infantería y estaba al mando de esa unidad militar.

  Como era costumbre en esa época, cuando la noche al fin descendía de los árboles y se sentaba junto a los insurgentes, con las sombras bajaban también a sentarse junto al fuego, toda clase de historias, cuentos y leyendas que, entre otras cosas, cumplían la misión de mitigar el hambre y secar las ropas que el sudor y la lluvia habían empapado.  El entonces teniente de infantería, se mantuvo apartado y se limitó a escuchar lo que platicaba la tropa.

  A uno de los nuevos le había pasado que, al andar por el camino de extravío, el roce de las hojas de la planta llamada La´aj, u Ortiga, le había provocado urticaria en una mano y se le había hinchado.  Entre doliéndose y quejándose, el recluta le preguntó a otro combatiente por qué o qué tenía esa planta que hacía tanto daño.  El veterano, sintiéndose obligado a educar al nuevo, le respondió: “Mira compa, claro te digo que eso sólo dios y la hojita lo saben”.

  Tal vez por todo esto que les cuento, el finado SupMarcos, cuando era el vocero zapatista, abundaba y redundaba en leyendas, cuentos y anécdotas más referidos a explicaciones de la realidad ligadas a la cultura ancestral.  Los cuentos del Viejo Antonio, por ejemplo.

  Si el finado era una ventana para asomarse al zapatismo de entonces, y ahora es el Subcomandante Insurgente Moisés, no es que haya cambiado sólo la ventana, también lo que se ve y escucha a través de esa ventana.  El zapatismo de hoy en las comunidades, es cuantitativa y cualitativamente diferente, ya no digamos al de hace 30 años, sobre todo al de los últimos 10-12 años, que es el período en el cual debe haber nacido la niña que se autodenomina “Defensa Zapatista”.

  Con esto quiero decirles que, si los niños de hace 25-30 años nacieron en los preparativos del alzamiento y los de hace 15-20 nacen en la resistencia y la rebeldía; los de los últimos 10-15 años nacen en un proceso de autonomía ya consolidado, con nuevas características, algunas de las cuales, entre las que está la necesidad de la Ciencia, les platicará el Subcomandante Insurgente Moisés, a quien cedo la palabra…



Buenas noches hermanos y hermanas compañeros compañeras.

La ciencia que estamos platicando acá, nosotras, nosotros, las zapatistas, queremos ciencia para la vida. Así como les dijo el sub Galeano, nada más es para decir nada más ya, no les voy a explicar más de ahí eso, la ciencia sí la estudiamos también cuando estábamos pues en la montaña, en la preparación. Ya que salimos a aplicar la ciencia, o sea la guerra, el matar y morir, nuestros compañeros y compañeras de los pueblos, bases de apoyo, ellos y ellas nos dijeron de otra forma de cómo hacer la guerra sin perder los principios de lo que queremos, entonces de ahí nosotros, los combatientes y combatientas, lo bueno que fue es que reconocimos que hay algo dentro de nuestros compañeros y compañeras, o sea los pueblos, y entonces ahí empezamos pues a aprender, empezamos a entender y empezamos a conocer que el ser ejército, cualquiera de los dos ejércitos, ejército pues del rico y el ejército del pobre que lucha, es excluyente, porque ahí no pelea todo hombres y mujeres y niños, y en lo que nos plantearon nuestros compañeros y nuestras compañeras es pelear juntos para lograr lo que queremos, y nos dijeron de que entonces en eso que el arma de que hay que luchar es la resistencia y la rebeldía, como se trata de que entonces de que no queremos el mal gobierno, el mal sistema, se trata de que entonces hay que rechazar todas las formas de cómo nos engañan, y entonces, nosotros, los combatientes, los insurgentes, las insurgentas, fuimos aprendiendo la forma de cómo es eso, de cómo hay que hacer eso, entonces, a nosotros, nosotras, entendimos de cómo hay que pelear juntos, juntas, como de por sí las comunidades hasta ahora viven en común, en colectivo se puede decir, ahí el sistema, el mal gobierno ahora, trata de dividirlo, pero aún no ha podido, las mismas comunidades se entienden, por ejemplo, en algunas comunidades hay varios partidos políticos, o hay varias religiones, pero están en una comunidad, si en esa comunidad es invadido un pedazo de su terreno, por otra comunidad, esa comunidad invadida inmediatamente se juntan, o sea se olvidan de lo que son, que es dividido en varios partidos políticos o en varias religiones, ahí donde funciona, ahí donde no borra lo que significa ser común, comunidad. De ahí entonces nosotros empezamos a entender eso de lo que decían, de lo que nos dijeron nuestros compañeras, compañeros, bases de apoyo, que vamos a tener que pelear juntos, juntas. Entonces fue más, mucho más mejor de lo que ellos, ellas, pensaron, porque entonces no solo el combatiente pelea, sino todos y todas y entonces, nosotros, los combatientes empezamos así a trabajar juntos con ellos y entonces lo que pasó es de que entonces en esa lucha, en esa organización se fue creándose la forma de cómo se quiere de lo que se busca, o sea, quiero decir que de lo que vieron los compañeros, las compañeras, es de que entonces hay que poner en la práctica, chiquito, lo que se quiere, lo que se busca, entonces con su autonomía, con su gobierno autónomo de nuestros compañeros y compañeras, empezó lo que nosotros no sabíamos durante el tiempo de la clandestinidad, en nuestra preparación, y entonces entendimos eso de que ya es la forma de cómo se piensa de que se haga pues el cambio, y esto a lo largo de estos tiempos que llevamos durante los 23 años que estamos haciendo el autogobernar con nuestras comunidades, la verdad pues es que entonces no tenemos tantos muertos de balazos, o heridos o torturados, desaparecidos, de lo que fuimos primero nosotros en el año 94. Con estos 23 años, lo que nos mostraron los compañeros y las compañeras es de que hay otra forma de cómo hacerle la guerra al sistema, que no se muera y que no se mata, pero para eso se necesita organización, para eso se necesita acuerdo, para eso se necesita trabajo y para eso se necesita luchar y poner en la práctica. Ahora vemos que con ese arma de lucha que es resistencia y rebeldía, la verdad el sistema no ha podido hacer nada con nuestros compañeros y compañeras, todo han hecho por querer hacer que lo dejen, no ha podido el sistema. Por qué, porque las compañeras y los compañeros ya lo vivieron durante los 23 años, de lo que ellas, ellos, lo construyeron, como bien estaba diciendo el Sub Galeano, nosotros mismos quedamos sorprendidos de que pero si eso no soñábamos, pero si eso no veíamos, entonces, porque todo lo que han logrado los compañeros y las compañeras, es a través de su pensar, es a través de ver sus necesidades, de lo que se necesita y pensar qué hacer después de que entonces se haya logrado algo de cómo mejorar o de cómo seguir los pasos para hacer el bien de nuestros pueblos, pues. Entonces ahora, las mismas compañeras, compañeros, hacen la comprobación entre ellos y ellas, pues, y las mamás y papás por supuesto que los animan, porque no lo habían visto, pues. Por ejemplo hay compañeras que ya son, no sé cómo se dice, de esos que lo ayudan a los doctores de pasarlo, como los mecánicos que ahí va tu pinza, ahí va tu martillo, ahí va tu marro, como se llamen, pues, pero las compañeras entonces ahora ya son ellas las que le ayudan al médico de pasar lo que necesita a  la hora de que está haciendo la cirugía el médico, ya saben manejar pues así aparato de ultrasonido, que los médicos ya le dijeron de que entonces que ya puede decir o sea diagnosticar, pues, de que si ya sabe leer de lo que muestra la placa o la foto de lo que saca el ultrasonido, y así muchos otros tipo de aparato ya las compañeras y compañeros ya saben manejar, de dentistas, de Papanicolau y de muchas otras cosas de la salud, del área de salud, de laboratoristas, pues. Que eso no pensábamos eso, y eso de que entonces ahora nosotros pensamos y decimos: ¿en 23 años de balazos hubiéramos construido eso?,  y nuestra respuesta de nosotros es no estaríamos hablando aquí con ustedes ahora ­hermanos, hermanas, compañeros, compañeras, científicos, científicas. Si hubiera que es 23 años de balazos, no nos hubiéramos conocido, pues. Pero gracias a su forma de ver, a nuestros compañeros y compañeras, aquí estamos platicando con ustedes, pues. Tanto que así fue el avance de nuestros compañeros y compañeras, claro, se tuvo que separarse de su modo del explotador, del capitalismo pues,  o del mal gobierno para ir creando ellos de cómo la piensan su libertad pues, que la conquistamos y que empezamos a construir a nuestra manera de entenderlo pues. Entonces, así es como ahora tienen su educación,  tienen su agroecología, tienen su radio comunitaria, hacen sus propios intercambios de experiencias,  hacen compartición nuestros compañeros y compañeras, porque lo que se quiere es la vida. Ejemplo, pues, así como la que nos dio ya el Sub Galeano, que le platicamos también a él, eso por ejemplo, pues, de que se comparten, de  cómo, que  no se muera uno pues, como el caso de una de las preguntas, de que se daba eso de que la asan la placenta del bebé, o que lo hierven pues con tal de que se logra la vida pues, pero eso se hace con un simplemente,  una lucha  pues, no hay un estudio real de que esto es la mejor manera pues. Entonces como hay muchas generaciones ya de que se ha traído ya esto, de la que les decía el Sub Galeano de la culpa de la flor es que en la Educación Autónoma Zapatista que tanto se ha avanzado pues ya, los jovencitos y jovencitas vieron que  entonces han aprendido mucho, entonces lo que pasó es  de que empezó a preguntar  pues el hijo de un compa, y es hijo de un compa de Tercios Compa, entonces le dijo a su papá porque ya terminó pues su primaria, su primer nivel le dicen los compañeros en los pueblos, entonces el hijo del compa le dijo,  papá ya terminé de mi escuela, pero voy a seguir porque quiero aprender más, y entonces el Compa Tercio, que es el papá, entonces le dijo, hijo, déjame ver, porque es que todavía se está planeándose el segundo nivel o sea la secundaria que se dice, se está planeándose porque la educación que queremos no van a aprender cosas que no va a servir si no se necesita, que está pensada qué es lo que aprendan para que va a servir, le dijo el compa a su hijo, y entonces el chavito pues, así de por ahí de 13, 14 años entonces  dice:  papá, pero no vayas a pensar  de que me vas a mandar aquí, en Cideci, porque en Cideci ahí se aprende sastrería, zapatería y otras cosas, más que bien lo pueden hacer aquí en el Caracol, solo que hace falta que se pongan de acuerdo para hacerlo, dijo el chavito a su papá. Y entonces el chavito dice lo que quiero aprender yo es qué sustancia tiene el estafiate, y qué es lo que cura eso. Y entonces el compa, pero ahí está presente ahí su hijo pues, que quería que yo le dijera pues qué cuándo y dónde puede aprender eso, entonces yo le decía, pues déjame ver porque yo no sé. Entonces tan sorprendido que yo me quedé, pues y eso de que bueno, hasta yo me quedé así, ¿será que se puede aprender? Entonces platicando con el Sub Galeano dice, pues eso les corresponde a los científicos, la ciencia, de los que estudian la ciencia, y los científicos pues. Entonces pero lo que vemos es que entonces ya las generaciones que vienen ya están viendo otra cosa y lo bueno es de que están pensando, porque el chavito eso que les platico es que en las Comunidades hay compartición como se dice pues, tanto como le dicen de  las tres áreas, o sea donde van compañeros y compañeras a intercambiarse  experiencias de las plantas medicinales, de parteros y parteras, y de hueseros y hueseras, ahí donde pues el chavito eso escuchó pues así de muchas plantas que se habla que cura tal y tal ¿no? Pero no se sabe qué es, qué sustancia tiene pues, ahí donde aprendió pues eso pues. Entonces sus mismos prácticos de lo que hacen, sus mismos conocimientos de lo que hacen así pues las compañeras y los compañeros en los pueblos, eso va a ir como abriendo pues así experiencias, pero también al mismo tiempo va a ir abriendo pues otras necesidades de querer aprender más pues. Entonces yo creo que pues escuchando pues ya de lo que se está planteando aquí entre nosotros pues, ojalá de que entonces  se vengan pues acá a poner en práctica con un pueblo pues, en colectivo, les daría mucho gusto pues así a los compañeros a las compañeras para que entonces se aproveche más ese conocimiento porque con lo poco que tienen los compañeros y las compañeras que está dando pues un …  como les diré, o sea de lo que se está haciendo, de lo que están construyendo los compañeros y las compañeras claro lo ven a los otros hermanos,  hermanas que no son zapatistas, o sea por ejemplo, en los hospitales que tienen pues así los compañeros, sus hospitales autónomos, son más los hermanos partidistas que son operadas, operados allí que los zapatistas. Entonces ahí donde la gente no zapatista, partidistas como les decimos, ahí donde se dan cuenta de que entonces está más mejor de que lo que están haciendo los zapatistas incluso lo dicen directamente ya, que está mucho más mejor lo que están haciendo los zapatistas, pero no solo nada más en eso dan el poco avance que ha habido pues en la salud los compañeros y las compañeras sino también ayudan en orientar o sea hacer política pues, de por qué así están engañados o por qué así están manipulados o por qué así están dominados pues. Entonces, si hubiera de que hay más apoyo a través de la ciencia pues, entonces habrá más avances pues así de los compañeros y de las compañeras pues, y entonces eso le queremos decirles que ojalá de que entonces en verdad empezáramos pues ahora aquí con nuestros compañeros y compañeras en los pueblos a que se vaya viendo de que se pudiera pues de que haiga clase, haiga talleres, que haiga cosas prácticas porque las y los compañeros lo que ven pues así  tan interesante y tan importante para enfrentar pues a la hidra capitalista es de que hay que mejorar pues así la salud, y hay que mejorar pues así la alimentación, pero para eso se necesita aprender, se necesita ciencia. Los compañeros y las compañeras hacen pues, pero como ya se ha dicho varias veces que es mediante usos y costumbres pues, o sea se hace la prueba que siembras ahí el maíz a ver si te va a dar, o la calabaza,  o el camote, qué es lo que va a dar ahí, porque no hay un estudio de la ciencia ahí, de qué es lo que va a dar ahí en esa tierra y qué cosa da aquí en esta parte pues no. Es de mucho sufrimiento de cómo es que se vive,  pero si viera que hay una ciencia, un laboratorio por ejemplo, ahí sí sería diferente, no es cosa de probar sino que ya es porque tiene un estudio científico qué es lo que hace falta a la madre tierra esto o es lo que puede dar aquí esto pues.  Entonces pues así se ve, así hacen sus estudios también los compañeros y las compañeras y que entonces de donde nace esto por la cual estamos aquí, la verdad es eso de que entonces es el estafiate que dijo el chavito eso que quiere saber cuál es la sustancia y que entonces ya de ahí eso se vio de que entonces están los demás, Escuelas Autónomas Zapatistas que están en otra necesidad de lo que quieren aprender los jóvenes pues.

 Entonces hermanos, hermanas, compañeros, compañeras, que los invitamos pues con los compañeros y las compañeras a que vamos formando pues un colectivo, como colectivo pues que andamos las y los zapatistas y que entonces mostremos después al pueblo de México que el pueblo, el propio pueblo puede crear la forma de cómo vivir y que no necesitamos a alguien que manipulen pues así a nuestra riqueza o que las expropian lo que es nuestro como pueblo, más que nosotros como pueblos pues y que para eso necesitamos pues estar juntos con los pueblos originarios y con la ciencia de los científicos y la ciencia de los artistas, qué vamos imaginando, o qué vayamos construyendo, o que vayamos practicando y que vayamos demostrándonos entre nosotros mismos que sí se puede como los compañeros y compañeras bases de apoyo que sin más, más que su propio esfuerzo, su propia resistencia y su propio pensar de ver y crear, imaginar, han demostrado, aunque no sepan leer ni escribir, y aunque no dominan bien el español, pero en los hechos la tienen, lo que decimos pues acá, que el sistema acá, el mal gobierno pues de México se ha hecho a un lado pues  y estamos practicando lo que nosotros pensamos y de lo que nosotros creemos,  pero sentimos solos porque no sólo nada más los que estamos explotados pues. los indígenas en México, sino están los hermanos y hermanas tanto en el campo y en la ciudad pues. Pero para eso se necesita Ciencia pues, de cómo vamos a tener que construir el mundo nuevo pues.

Necesitamos, se  siente la necesidad pues  tan eso como así pues el chavito que platicamos, que siendo chavito ya está pensando así de que quiere conocer,  que quiere saber por qué es tan importante la sustancia que tiene el estafiate,  porque tanto escucha en el colectivo pues, en la compartición que se hacen las compañeras y los compañeros pues. Entonces eso es lo que queremos pues así plantearles, que entonces ojalá nos unamos pues para crear otra forma de ver, otra forma de pensar, imaginar pues de cómo tenemos que ir construyendo un cambio, pues que realmente es el cambio no nomás el nombre, ni nada más de color pues.

Eso es lo que sería que les podemos compartir compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.



Subcomandante Insurgente Moisés             Subcomandante Insurgente Galeano